
Uno puede estar decidido pero no hay cambio que se planee, los cambios se dan después de un primer paso... sin presumir ni comentar, si se dan bacan y si no pues ya habrán otros "primeros pasos" por otros caminos.
Hoy pienso que mi vida empezó un cambio, no sé si bueno, no sé si malo, pero apelando a la voz del colectivo "todo cambio es bueno".
Hoy no puedo decir que me vi al espejo, y talvez eso ayudó -jaja- pero simplemente tengo la sensación de que contrario a lo que me he repetido los últimos 5 años, hoy no es demasiado tarde. Si, es verdad que muchos me llevan ventaja, y ese "Pepito envidioso" que vide dentro de mi aun me carcome por las noches con su eterna letanía de: ¿Por qué no hiciste?, ¿Por qué no dijiste? y demás preguntas inquisidoras a las que a decir verdad ya me he acostumbrado, y en un punto "Pepito" se convierte en un -Bla bla ba- molesto pero ignorable como aquella canción que oiste 1000 veces y cuando alguien la pone sientes que no soportas un 1001 entonces tus oidos se programan a modo -MUTE-.
Los cambios no se planean, y me di cuenta de ello precisamente porque me la he pasado planeando y esperando "el día de mi suerte", Hoy sé que antes de mi muerte seguro que mi suerte cambiará porque, aunque fue Héctor Lavoe quien grabó esas palabras en mi mente ha sido la vida con venturas y desventuras quien me ha demostrado que la suerte cambia pero también se acaba.
Ya con casi 30 años veo en retrospectiva que Dios decidió entrar en mi vida precisamente para demostrarme que soy un tipo extreadamente afortunado, que jamás he estado solo y que me ha puesto en bandeja de plata muchas oportunidades que dejé pasar.
También como cuña siento que con ésto me está diciendo que jamás me dejará solo, pero que mi trebol de cuatro hojas está ya en su otoño, y que el camino de aquí en adelante seguramente será más duro pero aplicando en mi cambios; leves, medios y radicales, aún puedo creer que hay algo por qué luchar. Porque siempre hay "alguien" que te necesita, que no necesariamente viene vestido como hijo o esposa, finalmente empiezo a entender que el ciclo de la vida no es: nacer, crecer, reproducir y morir como me enseñaron en la escuela, el ciclo de vida es: nacer, crecer, aprender, enseñar y morir.
Entonces, que siga en marcha el reloj y que el tiempo siga dejando huellas, los 30 serán bienvenidos y puede que encuentren al mismo que escribe ésto o talvez ya con cambios.
Pero de lo que estoy seguro es que recibiran a un hombre grato con Dios por estar vivo y grato con la vida por no estar solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario