Ésta es una madrugada cualquiera, fría y silenciosa
que avanza llenándome de nostalgia mientras veo como
cada minuto es un cargamento más de recuerdos de lo que
fui antes de ti y proyecciones de quien espero finalmente
poder ser durante tu paso por mis días. Mi mente no logra
descansar de este mundo lleno de imágenes locas que
diariamente
lucho por olvidar, realizar, perdonar, cambiar. Sé que éstos
verbos
no tiene sentido ponerlos en una sola lista de deseos, pero
has
sido mi punto de quiebre entre quien fui y quien seré y mi
mente
en un mismo momento maneja éstas dos versiones de mí.
No fue difícil querer dedicarte unas líneas en lo que llamo
el libro de mi vida, lo difícil fue saber el momento exacto
porque
con cada prueba superada o cada amanecer que compartimos,
sentía más certeza de lo que siento por ti y que de lejos
era mucho
más intenso de lo que alguna vez sentí o intenté sentir.
Escribir sobre ti sólo me demuestra que mis versos previos
no son
ausentes de verdad, pero fueron dirigidos a personas,
quienes en su momento fueron importantes pero simplemente las utilicé como
quienes en su momento fueron importantes pero simplemente las utilicé como
maniquí para cubrirlos con palabras de amor intentando experimentar
aquello que a diario escuché en canciones y presumía ser
el sentimiento
más bello.
Hoy tengo certeza de que puedo sentir aquello que durante
años fue
un imposible y todo porque siempre me esforcé por sentirlo,
sin darme el tiempo de retirar la armadura que fui construyendo
desde
siempre para no salir lastimado.
Personalmente no creo que es el sentimiento más bello pero
definitivamente no puedes experimentarlo con cualquier alma y
aunque muchas
veces duele, es un dolor que te vuelve cada vez
más humano y eso es lo
bello de amar.
En éste camino que además por mucho es lo más real que
he vivido, tuve tropiezos pero pude levantarme a través de tus ojos,
gracias a que pudieron ver
en mi virtudes que daba por muertas y
fueron éstas virtudes las que evitaron que caiga durante mis tropiezos
y sólo hicieron más firmes mis pasos para
seguir recorriendo éste
camino junto a ti.
Como ésta hubo otras madrugadas pero en ellas no lograba ver
un futuro y simplemente tuve que volver líquidas las emociones que
me
invadían al pensar que éste cambio lo pude tener varios años atrás,
fueron madrugadas llenas de rencor en las que me convertí en juez,
víctima y verdugo
de mi pasado, hoy veo hacia delante y
mi pasado sólo son lecciones que
debo aprender a superar.
Por eso ésta madrugada quiero escribir y no es sobre rencor,
sino sobre
gratitud; gracias por tu paciencia, tu perdón y tu confianza; gracias
por
salvarme, restaurar mi alma y cuidarme.
Quisiera poder apelar a lo joven de nuestras almas y jurarte
que juntos
veremos caer las hojas del árbol de nuestra vida, pero el tiempo no está
en nuestras manos y podría llegar nuestro otoño cuando para los demás es
verano.
Sin embargo si hay algo que nos hace eternos –al menos para mí-
porque
las heridas que curaste, cada minuto de felicidad intensa que he vivido
contigo,
seguro serán eternas estemos cerca o lejos, en éste mundo o libres de
nuestra
vestidura física.
Sigue noble, sigue firme en lo que crees, sigue hablando con
pasión
en cada palabra, sigue alimentando esa ternura que te caracteriza y me
enamora
cada día más. sigue siendo tan diferente a mí y por mi parte seguiré
mejorando
ésta versión de mí que algún día di por perdida.
