martes, 29 de julio de 2014

Carne, Sangre e Ira



-¡Mírate otra vez!

Grité hacia la nada ésta frase, esperando que
su eco -al menos- llegue a mis cabeza.

¡Lo conseguí finalmente! Nuevamente puse atención a mis palabras,
y me ordené ir al espejo que hace buen tiempo dejé de visitar.

No por ingrato, sino porque nunca me pude ver en él y
por años cada intento de ver reflejado en él quien yo esperaba,
solo se convertía en una desilusión más, hasta que finalmente tanto
fracaso me dejó sin espacio para la esperanza y pensé:
-Mejor empezar a verme a través de una mirada ajena-
Y fue entonces que sin un adiós, dejé de visitar aquél lugar tan
triste y especial a la vez.

Más al visitar a aquél viejo espejo, no pude ver más
que pequeños trozos en un marco viejo de madera, y otro
tanto de pedazos en el suelo.

Los pequeños fragmentos que aun sobreviven aferrados
a aquel viejo marco, solo logran reflejar una pequeña parte
de mi y junto a la luz del día me muestra un mundo lleno de
esperanza y demás emociones que al menos como en un retrato
me ayudan a pintar una sonrisa.

Pero cuando la luz se va es cuando realmente pude ver lo que
ni yo, ni nadie vio de mi. Lo encontré en aquellos
 fragmentos de espejo que en el suelo reflejan el obscuro infinito
del cielo nocturno, formaron así agujeros negros que me llevarían
conocerme, pero para eso debía entrar en ellos.

Es muy tentador ir a un lugar que no muestra nada a los ojos, sin
embargo sientes que te encontrarás a ti mismo.

Entonces mis pies desnudos fueron mi boleto de entrada a un mundo
al que posiblemente no salga, pero da igual, tampoco siento que dejo algo
pendiente aquí fuera.

Los pequeños fragmentos de espejo van deshilando mi piel hasta llegar
a mi carne y huesos, cada pequeño agujero va absorbiendo una parte de mi
y funden carne, sangre e ira volviéndome una emoción, la más real, la más
perpetua.

Entonces es cuando empezó mi viaje por un mundo si suelo, sin cielo,
sin agua y sin sol.

Aquí fue donde pude descubrir que un mundo así, es el mundo ideal
para un alma sin cuerpo, y un corazón sin sueños.

lunes, 10 de marzo de 2014

Paolo decide callar



Paolo ha decidido callarse ya que siente que nadie lo escucha.
Pues para él charlar es un inútil intercambio de sonidos porque en realidad cada palabra dicha es un lienzo blanco que al entrar en la mente de otra persona se convierte en una romántica obra de Girodet, una abstracta belleza de Dali o incluso puede tornarse en un cuadro de naturaleza muerta a blanco y negro, muriendo, siendo así incapaz de despertar emoción alguna.

Para él cada quien escucha lo que quiere y no hay manera alguna de ingresar al tabernáculo personal de cada individuo, aquel lugar donde se guardan éstas obras que una a una van convirtiéndose en bloques que
forman una pared de historia no necesariamente vivida pero real en la mente de quien la mira.

Paolo creía ser de aquellos que dicen lo que piensan y sienten, pero la verdad es que solo es resultado de lo que su mente lee en una pared que lejos de mostrar su historia, se ha convertido en una película muy bien estructurada, donde posiblemente el final sea inesperado,

Mas con el fin, la historia se reescribe o empieza nuevamente, pero lo triste del cuento es que no será una saga, y el adiós de Paolo no será un hasta luego.
Pero luego del fin -con suerte- podrá construir un muro de fotografías y no de pinturas inspiradas en lo que pudo ser y no fue, plasmadas en lienzos de frustración que solo dejaron nostalgia de una mentira en lugar de recuerdos de una vida.

Paolo no sabe si al final de su película alguien -sin él saberlo- haya tomado una fotografía suya y la guarde en un muro de memorias o al menos cerca de aquella pared donde los recuerdos no mueren.

Por lo pronto a firmar imágenes de quien todos esperan ver en pantalla,es un buen plan...
Paolo decide callar pero pintarse una sonrisa hasta la escena final.