lunes, 15 de junio de 2020

10 de junio



Hoy se cumplen 12 años de la caída de un plan,

un plan que pudo ser descabellado y pese a que no me hacía del todo feliz,

de una manera egoísta quise con todas mis fuerzas que dicho plan

avanzara y sólo con un mero ideal de que era la felicidad que buscaba,

iba a lograr que funcione.

 

La vida tenía otro camino trazado para mí, como muchas más curvas, tormentas

y derrumbes, tal vez por eso no puedo olvidar esa fecha, ni pienso en todo lo malo

que pudo venir si esa tarde del 2008 ella no hubiera decidido por los dos.

No intentaré culpar a nadie de mis errores ni quitaré mérito a quienes me han

ayudado a mantenerme en pie, pese a sentir más de una vez que era tiempo

de escribir el último párrafo en mi libro.

 

Este aniversario no debería ser en particular doloroso o importante; tengo alguien

que amo y me ama, mi vida ha encontrado “algo” de estabilidad en la mayoría de

aspectos. Pero hoy me di cuenta que estoy a un abrir y cerrar de ojos de terminar

una década más de vida y por mucho es la más significativa.

Pues bajo la cosmovisión con la que crecí, a los 40 habré cerrado la etapa de planes,

muchos tienen ya resuelta su vida y sobre todo tienen una familia por la cual luchar.

 

No creo que lo anterior sea una regla escrita en piedra, pero para ser sincero desde

niño no fui de aspiraciones grandes u ostentosas, lo que quería para mi vida adulta

lo perdí hace 12 años y luego mi necedad, inmadurez, negatividad y otros tropiezos

se encargaron de convencerme de que renunciar a ese sueño era “lo más sano”.

 

Las cosas buenas que tengo hoy también cobran su cuota y sé que para mí no habrá

días del padre y probablemente aun falten algunas vueltas al sol antes de encontrar

el motor que me impulse cada día y aunque cabe la posibilidad de que en dos años

ser oficialmente cuarentón me pueda conflictuar un poco, espero que este año con estas

palabras pueda dar fin a un absurdo ritual recordando lo que no fue, y sobre todo

pueda adquirir las virtudes que me faltan para sacar adelante el único proyecto que

requiere mi total compromiso, yo!


sábado, 13 de junio de 2020

Tú para mi



La palabra veraz en medio de un río de mentiras que a diario llega a mí, o simplemente lo real cuando fantasías nacen y mueren en mi mente.
El abrazo que me conforta cada vez que mi espíritu no puede más y se desmorona como un castillo de cartas luego del paso de una brisa. 
La risa en el momento menos esperado (y muchas veces menos oportuno) que llena mi vida de alegría, permitiéndome alejar y olvidar la nube de dolor y arrepentimiento que tantas veces se posa sobre mi cabeza.
Un mar de palabras que supo atraparme con olas cargadas de historias, mitos, héroes y villanos.
Pero, por sobre todo, el corazón más puro y sincero que se pudo cruzar en mi camino. 
Todo eso y mucho más eres tú, pues conoces todo de mí: lo claro, lo obscuro, mis recuerdos y mis anhelos.
Doy gracias a la vida porque tal como dice la canción, "we foud love in a hopeless place", y cada día somos más amor, más familia. 
No sé si lo nuestro es un por siempre juntos o será un felices mientras dure. Hemos ganado más de una batalla juntos, y todas esas vivencias ya te volvieron inolvidable para mí.
No somos perfectos, no todo ha sido risa, y, por mucho, gracias a ti aprendí que el amor también incluye el ser vulnerable, pues muchas veces he perdido la razón y exploto porque el corazón el frágil y suele olvidar que somos opuestos. Nos complementamos, pero muchas veces nos lastimamos.
Mi inconformidad pasajera pero habitual me hace creer que te conocí muy tarde (tener tu primer amor luego de los 30 no es lo que todos esperan).
Pero cuando tengo la mente clara y sin tribulaciones, sé que te conocí en el momento indicado.
Amo nuestra lealtad, amo nuestra libertad, amo nuestros espacios, amo lo que nos hace únicos. ¡Te amo!

lunes, 16 de abril de 2018

El último presente 16/04/2018




El último presente

Ella se anuncia nuevamente,
Él siente que cada visita suya, merma en algo el único miedo que aún no se atrevió a enfrentar,
Ella se hace esperar, sólo se manifiesta cada lunes con pequeños detalles que él intenta ignorar, pero ya es un ritual de cada semana y aunque cada martes él se propone olvidar, viene el domingo a llenarlo de ansiedad.
Ella no tiene forma, voz ni aroma para recordar, más le es sencillo volver, incluso sin avisar
Él la conoció desde que eran niños, pero no pensó jamás que sería en sus días lo más duradero.
Ella lo eligió porque era bueno y lleno de sueños, dos virtudes “necesarias” según sus preceptos
Él le regaló sus virtudes y para vivir inventó un mundo donde no serían útiles ni apreciadas,
Ella está satisfecha pero quiere una cosa más.
El quiere entregársela, pues siente que es lo justo pues hace tiempo ya que dejó de pertenecerle
Ella lo recuerda cuando aún eran niños y todo lo que él dejó por ella y para ella, entonces duda de su deseo de tenerlo todo, pues no sabe quién podrá serle tan fiel después él.
El, pese a lo intermitente de su relación con ella, sólo piensa en la mejor manera de entregar el último presente.
Ella viene y se va, más de una vez rechazó el gran regalo, “no es el momento”, decía, pero siempre le recuerda que un día ese momento será.
El tiempo pasa y él siente que ya no puede con tantos domingos seguidos de lunes eternos,
Ella viene esta vez con una maleta grande y el corazón muy pequeño,
Él lo piensa y aún no se decide, en una pantalla escribe un “hola” en busca de una guía o una señal,
Ella toca la puerta y él corre a atenderla, pues su “hola” nunca tuvo respuesta y supo que eso fue en si una respuesta.
Ella pasa de la puerta al sofá, del sofá a su cuerpo y de su cuerpo a su alma.
Él le entrega el último presente y de pronto ese “hola” se ve lleno de respuestas y un que otro ¿por qué?
Ahora ella es dueña de todo y no responde.
Él no escribe más.

viernes, 3 de febrero de 2017

Feliz segunda vuelta del sol



Hoy contra todo pronóstico se cumple la segunda vuelta del sol
que comparto junto a ti y también celebro que ya no hay armadura
que me limite a no sentir amor, dolor, pasión y felicidad real.

No sé si fue la falta de práctica, transición emocional o simplemente
falta de vocabulario lo que evitó que escribiera antes algo dedicado
a ti, pues en estos 730 días hemos pasado por mucho, tuve tropiezos
pues esto de amar creí que lo manejaba pero terminé por darme cuenta
que simplemente tenía la teoría y "algo" de técnica, pero nada de
práctica porque no fue sino en estos 24 meses que he perdido el aliento,
he llorado y he extrañado a quien logró regresarme a mi esencia.

El tiempo y los errores dejan huellas que jamás podré borrar me mi mente
y mi cuerpo, pero al menos junto a ti pude crear una versión bastante
cercana a la que mi Juan niño esperaba ser.
Gracias por las noches y los días, por la pasión en tus palabras y por
no claudicar en tu meta de recuperar el Juan que algún día te conté que
me habría gustado presentarte.

Tal vez nuestro panorama a futuro no es el más favorable porque la vida
tiene ya un plan que lastimosamente no podemos cambiar y de manera cruel
o benévola, no nos dio un tiempo límite pero sabemos que no será un
"vivieron felices para siempre", es por eso que sin importan cuantas vueltas
del sol, meses o días nos quedan juntos, quiero vivirlos e intentar llegar
a la felicidad que tanto buscamos y nos merecemos.

Muchas veces tengo miedo de mi, porque mismo como has despertado tantas
buenas emociones en mi, también he querido matarme por la pasión que tus
palabras producen cada que un tema se sale de las manos y mi cabeza pierde
noción de la realidad.

Tal vez exagero al decir que quiero matarme, pero lo que si tengo muy en claro
es que a ti jamás te haré daño y si mis errores quebraron parte del amor que
sentimos, seguiré trabajando en enmendarlos porque estoy seguro que sólo
una vez se cruza "esa persona" en el camino de la vida, es gracioso no creer que
yo sea "esa persona" en tu vida, pero tu has vivido del amor de manera más
adecuada y lo conociste cuando tu alma no tenía cicatrices de batalla, es por eso
que me siento incluso un poco egoísta pero al tener la certeza de que tu eres mi
primer e irrepetible amor, siento casi la necesidad de superar y olvidad memorias
nosivas para nosotros.

Feliz aniversario y que la bondad, el amor y la paciencia nunca se terminen
entre nosotros.

sábado, 27 de agosto de 2016

El momento indicado 27/08/2016



Ésta es una madrugada cualquiera, fría y silenciosa
que avanza llenándome de nostalgia mientras veo como
cada minuto es un cargamento más de recuerdos de lo que
fui antes de ti y proyecciones de quien espero finalmente
poder ser durante tu paso por mis días. Mi mente no logra
descansar de este mundo lleno de imágenes locas que diariamente
lucho por olvidar, realizar, perdonar, cambiar. Sé que éstos verbos
no tiene sentido ponerlos en una sola lista de deseos, pero has
sido mi punto de quiebre entre quien fui y quien seré y mi mente
en un mismo momento maneja éstas dos versiones de mí.

No fue difícil querer dedicarte unas líneas en lo que llamo
el libro de mi vida, lo difícil fue saber el momento exacto porque
con cada prueba superada o cada amanecer que compartimos,
sentía más certeza de lo que siento por ti y que de lejos era mucho 
más intenso de lo que alguna vez sentí o intenté sentir.
Escribir sobre ti sólo me demuestra que mis versos previos no son
ausentes de verdad, pero fueron dirigidos a personas,
quienes en su momento fueron importantes pero simplemente las utilicé como 
maniquí para cubrirlos con palabras de amor intentando experimentar 
aquello que a diario escuché en canciones y presumía ser 
el sentimiento más bello.
Hoy tengo certeza de que puedo sentir aquello que durante años fue
un imposible y todo porque siempre me esforcé por sentirlo, 
sin darme el tiempo de retirar la armadura que fui construyendo 
desde siempre para no salir lastimado.
Personalmente no creo que es el sentimiento más bello pero 
definitivamente no puedes experimentarlo con cualquier alma y 
aunque muchas veces duele, es un dolor que te vuelve cada vez 
más humano y eso es lo bello de amar.

En éste camino que además por mucho es lo más real que 
he vivido, tuve tropiezos pero pude levantarme a través de tus ojos, 
gracias a que pudieron ver en mi virtudes que daba por muertas y 
fueron éstas virtudes las que evitaron que caiga durante mis tropiezos 
y sólo hicieron más firmes mis pasos para seguir recorriendo éste 
camino junto a ti.

Como ésta hubo otras madrugadas pero en ellas no lograba ver 
un futuro y simplemente tuve que volver líquidas las emociones que 
me invadían al pensar que éste cambio lo pude tener varios años atrás, 
fueron madrugadas llenas de rencor en las que me convertí en juez, 
víctima y verdugo de mi pasado, hoy veo hacia delante y 
mi pasado sólo son  lecciones que debo aprender a superar.
Por eso ésta madrugada quiero escribir y no es sobre rencor, sino sobre 
gratitud; gracias por tu paciencia, tu perdón y tu confianza; gracias por 
salvarme, restaurar mi alma y cuidarme.

Quisiera poder apelar a lo joven de nuestras almas y jurarte que juntos 
veremos caer las hojas del árbol de nuestra vida, pero el tiempo no está 
en nuestras manos y podría llegar nuestro otoño cuando para los demás es 
verano.
Sin embargo si hay algo que nos hace eternos –al menos para mí- porque 
las heridas que curaste, cada minuto de felicidad intensa que he vivido contigo, 
seguro serán eternas estemos cerca o lejos, en éste mundo o libres de nuestra 
vestidura física.

Sigue noble, sigue firme en lo que crees, sigue hablando con pasión 
en cada palabra, sigue alimentando esa ternura que te caracteriza y me enamora 
cada día más. sigue siendo tan diferente a mí y por mi parte seguiré mejorando 
ésta versión de mí que algún día di por perdida.

martes, 8 de diciembre de 2015

Naimad 09/12/2015


Una noche en casa con la cabeza llena de temor, ansiedad e ira
no es el momento más indicado para pensar en ti, sin embargo aquí estás.

Me gustaría ser como todos y fingir que no entiendo tus razones,
pero la verdad puede que no todos las comparten, pero saben que tras 
ese impulso de ser libre te condenaste a vivir encadenado a este
suelo que tanto odias, en boca de quienes nunca te quisieron y las
lágrimas de quienes creyeron en ti.

Fuiste un gran ser humano y pésimo mentiroso, aunque todos preferían creerte;
quisiste extender tu juventud pero nunca la supiste vivir y nunca aprendiste
lo necesario para vivir lo que venía después; creíste tanto en el amor que 
asumiste que jamás llegaría y sin intentar, sin buscar, cuando llegó al igual
que todos tus pequeños y grandes sueños fue una imposibilidad.

Buscar culpables o culpar a la vida está por demás, pues ni aquellas pequeñas
minas de pólvora encapsulada ni el río de licor que las arrastró para
romper el muro que tú mismo te construiste, ninguno creció en un árbol y la
vida te lo entregó como salida.
Así como tampoco hubo una mano que pusiera tan explosivo cocktail en tu mano.

En tus últimas letras pides perdón e intentas explicar tus razones,
nadie las acepta y prefieren culparse los unos a los otros.
Ambos sabemos que la culpa la tuviste tú, y no te reclamaré que hayas
echado abajo los muros que te apresaban. Pero si te odio por llevarte las
cadenas puestas y caminar eternamente con ellas.

Muchas veces siento que las escucho y que si te soltabas de ellas
tal vez pudiste salir volando de tu cárcel sin necesidad de destruir aquellas
paredes que te encerraban pero fuera de ellas habían muchas notas de quienes
te quisieron con tus faltas, tus mentiras y tus fracasos. Te quisieron
por ser humano.

Te conocí lo suficiente para convertirte en un amigo entrañable y
al mismo tiempo muy poco para decir que conocí todos tus secretos,
sé que tus miedos se te fueron presentando uno a uno y que el peor
de todos te lo llevas como cadena condenándote a seguir en el suelo del que
siempre quisiste salir.
Te acostumbraste tanto a ser bueno, que tu cadena más pesada es dejar 
tanto llanto al ver destruidos con aquellos muros cada nota, cada "te quiero" y
cada abrazo que recibiste.

Sigue tu camino y espero el desgaste rompa eventualmente tus cadenas.
Buen viaje y hasta pronto.

martes, 29 de julio de 2014

Carne, Sangre e Ira



-¡Mírate otra vez!

Grité hacia la nada ésta frase, esperando que
su eco -al menos- llegue a mis cabeza.

¡Lo conseguí finalmente! Nuevamente puse atención a mis palabras,
y me ordené ir al espejo que hace buen tiempo dejé de visitar.

No por ingrato, sino porque nunca me pude ver en él y
por años cada intento de ver reflejado en él quien yo esperaba,
solo se convertía en una desilusión más, hasta que finalmente tanto
fracaso me dejó sin espacio para la esperanza y pensé:
-Mejor empezar a verme a través de una mirada ajena-
Y fue entonces que sin un adiós, dejé de visitar aquél lugar tan
triste y especial a la vez.

Más al visitar a aquél viejo espejo, no pude ver más
que pequeños trozos en un marco viejo de madera, y otro
tanto de pedazos en el suelo.

Los pequeños fragmentos que aun sobreviven aferrados
a aquel viejo marco, solo logran reflejar una pequeña parte
de mi y junto a la luz del día me muestra un mundo lleno de
esperanza y demás emociones que al menos como en un retrato
me ayudan a pintar una sonrisa.

Pero cuando la luz se va es cuando realmente pude ver lo que
ni yo, ni nadie vio de mi. Lo encontré en aquellos
 fragmentos de espejo que en el suelo reflejan el obscuro infinito
del cielo nocturno, formaron así agujeros negros que me llevarían
conocerme, pero para eso debía entrar en ellos.

Es muy tentador ir a un lugar que no muestra nada a los ojos, sin
embargo sientes que te encontrarás a ti mismo.

Entonces mis pies desnudos fueron mi boleto de entrada a un mundo
al que posiblemente no salga, pero da igual, tampoco siento que dejo algo
pendiente aquí fuera.

Los pequeños fragmentos de espejo van deshilando mi piel hasta llegar
a mi carne y huesos, cada pequeño agujero va absorbiendo una parte de mi
y funden carne, sangre e ira volviéndome una emoción, la más real, la más
perpetua.

Entonces es cuando empezó mi viaje por un mundo si suelo, sin cielo,
sin agua y sin sol.

Aquí fue donde pude descubrir que un mundo así, es el mundo ideal
para un alma sin cuerpo, y un corazón sin sueños.