martes, 1 de noviembre de 2011

Hola y Adios 01/11/2011


Diablos! Nuevamente estás aquí, pese a haber jurado nunca más dejarte entrar en mi vida.

Agradezco que ésta vez al menos tocaste la puerta y pude ver tu silueta desde la ventana, aunque pensé en no abrir la puerta y simplemente esperar a que te marches,
hasta cierto punto creo que regresas porque sabes que soy adicto a ti, a tu devastadora presencia, a tus falsas palabras y a tus negras intensiones.
Pero bueno, ya estás dentro así que siéntate…

Qué ha sido de mi sin ti preguntas, pues a decir verdad tuve pequeños destellos de vida, incluso tuve la descabellada idea de creerme dueño de ella y empecé a hacer planes para ambos, la falta de experiencia en esto me llevó a pedir ayuda profesional, y las cosas marchaban viento en popa. No puedo negar que empecé a encariñarme con la idea pero menos mal no levanté vuelo, porque si recibía tu visita en una nube y no en casa seguro la caída habría dolido mucho más.
Ahora ella se ha ido, supo que eras tú quien tocó la puerta y decidió irse por la puerta trasera, no la culpo ya que aunque quise ser su dueño, y con tu regreso serías dueña de ambos y eso no es justo.

¿Y tú qué puedes decir de tus días sin mi?
Seguro y extrañabas mi expresión matutina de pez fuera del agua, o tal vez nadie te hacía reír como yo cuando jugaba a ser libre e intentaba tomar las riendas.
No, más bien creo que el sabor de mis lágrimas tienen la dosis perfecta de dolor e ira, y solo con ellas te gusta llenar tu copa, para hacerte compañía cada noche -dejándome reducido a eso- pero al menos me tienes presente y eso crees que es bastante para mí.

Bueno, puedes quedarte el tiempo necesario, aunque no garantizo ser tu siervo y lacayo, para tu cena puedo ser quien llene tu copa de agua, porque lágrimas hace un buen tiempo deje de tener.
No creo ser más fuerte de lo que fui cuando me liberaste la última vez, pero estoy seguro que en tu última partida te llevaste adherida parte de mi humanidad.
No pido que me la regreses porque seguro creiste era una goma que pisaste por accidente y la botaste en el primer tacho que encontraste, pero no dejaré que tomes ni una sola gota, ni una sola miga de lo que me queda de afecto, porque no estoy solo, y si bien es cierto que mientras tú te hospedes aquí mi vida no regresará. Pues hay más de una vida que no me pertenece pero me acompaña a diario y siempre me tiende su mano cuando es necesario.

Es tarde, así que es mejor que duermas...
Mi cama aun es grande, pero creo que como huésped es mejor que duermas en el sillón, te traeré una cobija, almohada y un vaso de agua, tal vez por los “buenos tiempos” haré un esfuerzo y te regalaré un par de lágrimas más para que no olvides mi sabor.

Buena noche y si no te veo en la mañana, por favor no olvides cerrar por fuera.