lunes, 10 de octubre de 2011

Estoy listo!... Creo jaja 10/10/2011



Ésta entrada la empezaré con un encabezado porque lo que aquí pongo es algo muy personal, si lo publico es porque soy partidario de compartir una vivencia si ésta te ha dejado una buena enseñanza. Pero también sé que confiar tus vivencias es un arma de doble filo y espero no recibir ninguna cortada por parte de quienes puedan encontrar en las siguientes líneas una razón para bromear o juzgar.



–Juan Jarrín-


Mas de una vez intenté sentirme cercano a Dios, más siempre termino dichos intentos, sintiéndome poco digno de Él. Ya son algunos meses desde que tuve la oportunidad de retirarme (Al menos por tres días) de ésta vida mundana y aunque al pasar las semanas siento muchas veces que me gustaría que la gente que pregona tanto su unidad con la religión, en sus actos sean un poco más consecuentes con lo que hablan.
De todos modos fue una experiencia hermosa y se las contaré brevemente y presentarme ante ustedes como realmente me siento actualmente, ya que algo que debo agradecer infinitamente a éste acercamiento a Dios, es que me permitió conocerme más.

Día 1- Entré a un auditorio lleno de desconocidos y entre breves presentaciones y la típica bulla creada por un ciento de hombres que no se conocían entre si, recuerdo que el tema de la primera charla obtuvo mi total atención, supongo porque todos en algún momento sentimos que mostramos a los demás alguien que no somos.
Vivimos bajo una máscara de hierro, y puntualizo en eso ya que estamos concientes de que la portamos, pero no es tan fácil quitarla de nuestro diario vivir.
En mi caso debo acotar que siento que llevo toda una colección de máscaras que muchas veces dejan en evidencia inconformidad con lo bueno, lo malo y lo feo que pueda presentarme la vida. Mostrando ante los demás “Seguridad”, para esconder el miedo social a no se aceptado; “Auténtico”, que oculta una frustración pasajera pero molesta al fin por no ser un grano más en la fanesca, de siempre ser visible y de tener todas las miradas puestas en mi; “Falso Ego” apersonándome de la alegría por éxitos ajenos, para de ese modo contrarrestar la ira absurda que muchas veces sentí al renegar de mi suerte.
Fui a dormir y a decir verdad, no sentí más paz o tranquilidad conmigo mismo pero al menos tenia despierta la esperanza de que en los siguientes días en ese ambiente tan propicio lograría organizar muchas ideas en mi mente. El miedo a ser juzgado siempre es un limitante pero debía sostenerme del principio de que –lo que pasa en Roma, se queda en Roma- y debía también abrirme por completo para así encontrar la guía correcta para aceptarme, quererme, y separarme de todo aquello que me hace mal.

Dia 2- Fue impresionante despertar con tanta sed de paz y renovación interna (externa requiere plata y ejercicio jaja), verdaderamente el hombre cuando baja los puños deja de ser un lobo estepario, y se da cuenta que funciona mucho mejor cuando es parte de la jauría. Compartir tiempo de calidad con gente que busca el mismo faro que guíe o al menos aclare el camino de su vida, me dio fuerza para no claudicar de eso, y mas bien disfrutar el poder ser un poco más yo.
Después de escuchar el relato de vida de un hombre que como muchos que ha tenido dichas y penas, y es sobreviviente de muchas batallas. Al término de su relato pude sentirme absolutamente dichoso de la suerte que tengo por tener a mi familia, ya que si bien la distancia muchas veces no ayuda, sé que están bien y que al menos hasta hoy hemos sido bendecidos con salud, y un gran amor familiar que nos mantiene unidos. –Dios Bendice a quien no claudica y se compromete- en verdad son palabras fáciles de decir pero duras de llevar, pero aquel ángel con su charla hizo revivir en mi un hermoso sentimiento de apego sincero a Dios, recordando me cuando de niño noche tras noche Le rezaba pidiendo salud y protección para mi familia. En verdad sentí que he fallado al dejar que aquella pureza de corazón desaparezca, supongo es parte de convertirse en hombre, pero es triste convertir mis oraciones en plegarias de perdón por miedo o desespero.
También sientí que como humano fui dotado de libre albedrío, sea un don o una carga pero lo tengo, lo llamo carga ya que gracias a un libre albedrío mal aplicado, éste me ha trajo muchos arrepentimientos aunque hoy supongo que sin ellos no existiría el hombre que escribe éstas líneas y escribiría algo juzgando a pecadores y ovejas descarriadas. (Y de “santos” críticos ya hay bastante).
Pero también soy conciente que varias decisiones mal tomadas, no me permitieron ser el hombre que alguna vez quise ser. Pero al menos espero estar a tiempo de redimirme de algunos errores que me convierten en el hombre que no quiero ser, y con voluntad y la Gracia de Dios al menos ser la mitad de bueno de lo que muchos creen que soy.

Después de escuchar un segundo relato, ésta vez protagonizado por un sacerdote (bastante renombrado por lo que pude oir) pude ver que en verdad mi confianza hacia los demás se ha deteriorado bastante en los últimos años, no me parece falso necesariamente lo que él dice, pero ya no siento que la iglesia tenga la verdad absoluta, y para ser sincero no se si recobrar esa fe ciega era lo que buscaba con mi acercamiento a Dios, en verdad se entiende que la iglesia es la esposa de Dios, pero supongo que como toda relación está sujeta a “feedback” o sea, que ames a tu padrino no es razón alguna para que te caiga igual de bien tu madrina.

Pero bueno, mi fe y amor hacia Dios se mantiene y fortalecía a cada momento, solo que como dice el sacerdote –Él perdona, nosotros no- , personalmente no me sentía digno de ser perdonado pero desde la perspectiva del sacerdote estaba mal ya que es hasta cierto punto pretencioso de mi parte el creerme en calidad de decidir cual pecado se perdona y cual no. Me sentía un poco confundido… Será que no era tan malo como creía?

Ya con la barriga llena y el corazón contento, aprendí una nueva versión de lo que conocía por “cadena de oración”, fue una experiencia genial, la verdad unirme con otros compañeros en oración, me ayudó a empatizar con sus deseos, gratitud, penas y demás emociones que son mucho más fáciles de exteriorizar con un “empujoncito divino”.
Deseaba socializar un poco más, pero me di cuenta que soy mucho más introvertido de lo que pensaba, y aunque estaba conciente de que la mayoría de los que estaban ahí al igual que yo con problemas, esperanzas y expectativas vivían ese momento. Aun así no sabía cómo hacer para sentirme como “uno más” , faltaba un poco más de un día para volver a las luces de la gran ciudad, no estaba seguro de si lograría acoplarme, pero si no pues nadie evitaría que sea una experiencia excelente a manera personal.

-Uno es amo de lo que calla y esclavo de lo que dice.- Ésta frase la dijo un hombre mientras daba una charla, realmente oírlo me abrió los ojos, ahí descubrí el fin de haber asistido a un retiro espiritual, lo que necesitaba mi alma era una limpieza profunda que borre todo rastro de rencor hacia los demás, hacia todos a quienes amo y sobretodo perdonarme a mi. Al sentir tanta empatía por el relato de otra persona, fue imposible contener las ganas de llorar, y aunque es un poco vergonzoso quebrarse de esa manera frente a tantos hombres, a la mayoría de ellos no volveré a ver así que dejé salir de mi todo el sentimiento líquido que para ese momento tenía de sobra.
Por la empatía que esa charla tuvo en mi, me fue imposible no sentirme proyectado en muchas cosas, sobretodo ver que falencias recurrentes en mi vida son causadas por falta de perdón hacia mi familia quienes son las personas que más amo, pero que inconcientemente culpo de muchas cosas. Y como dije antes, tampoco logro perdonarme y sabía que es un proceso largo, y aunque talvez ya lo tenia ubicado como problema, nunca le di la importancia debida y lo mantuve secundario en la lista de argumentos que me hice para no ser feliz.
En ese momento luego de escuchar las palabras que más han movido emociones en mi, aunque no era grato de mi parte, pero no quería estar ahí, sentía muchas ganas de tomar un taxi hacia la casa de un hombro amigo para llorar, pero todo es un proceso y sabía que es deseo no es suficiente motivo para dejar a medias una experiencia tan valiosa.

Dia 3- Siendo las 3:00am he recibí un regalo hermoso, en mi cama encontré un sobre lleno de buenos deseos y bendiciones de las personas que amo, nuevamente me fue imposible no llorar y fui a escribir algunas frases a manera de recordatorio frente al Santísimo para que Él me ilumine y me permita expresar en su momento todo lo que sentí en mi cita con Dios.

Al recibir aquellas cartas, sentí que me invadía un deseo de gritar con todas mis fuerzas GRACIAS, por todo el amor demostrado en esas cartas provenientes de mi familia y amigos que el tiempo y la afinidad convirtieron en hermanos que no son de sangre pero si de vida. Esas últimas horas fueron por demás intensas para mi, vivirlas me hicieron sentir redimido con Dios y conmigo, y si bien muchos años por mi falta de fé en la iglesia no le di importancia a el acto de confesar mis faltas a un tercero, el hacerlo tantos años después en el momento preciso y con la persona precisa me hizo ser totalmente franco, verdaderamente inexplicable porque admito que algo muy fuerte en mi es mi falta de confianza en la gente, y creer que ser 100% sincero a alguien es darle las armas para que te lastime. Pero aún así Dios movió las fichas nuevamente para que sea un jaque a mi favor.
Tuve mucho miedo de confesarme, y camino a la sala de confesión mi mente maquinaba que decir, en honor a la verdad quería hacer las cosas bien, pero no me sentía listo para confesar mis faltas o al menos no todas, pero ya frente al padre, me pidió que baje mi cabeza y al oír su voz sentí mucha paz, su posición totalmente paternalista me dio la comodidad suficiente para contar uno a uno mis pecados o al menos lo que yo consideraba como uno.

Con mucha voluntad de cumplir con lo que me sea designado, la absolución de mis pecados no estaba entre líneas, fue muy claro -debo alejarme de aquello que me aleja de ser quien quiero ser-. Y aunque es muy duro desligarte de hábitos que están totalmente arraigados a uno, pues hay que poner de parte porque nadie dijo que seria fácil, pero tampoco es imposible.

Como todo lo bueno termina, después de unas horas regresé a la vida de siempre. No fue algo inmediato, de hecho creo que se demoró más de lo pensado, pero si escribo esto ahora es porque finalmente creo que el primer paso se dio, y de aquí en adelante todo es cuestión de tener fe y constancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario