jueves, 7 de marzo de 2013

Carta para quien no fue. 07/03/2013


 
Hoy fui contagiado de nostalgia y digo esto porque a decir verdad,
el trabajo, la familia, mi perro y hasta un miedo indescriptible a un
futuro incierto, han evitado que piense innecesariamente en quien
no fue.

Pero hoy al despertar; mi hermana, amiga y fiel compañera de vida
me confesó entre risas y algo de vergüenza que tuvo en la madrugada
un desliz a su promesa, sintiendo la necesidad de tener noticias de su
antiguo amor.

Claro, está por demás decir que entre nosotros ninguno fue el amor
del otro, pero también no tengo reparo en decir que al menos por mi
parte fuiste la última oportunidad que quise darme para llegar a sentir
eso que todos llaman amor.

Tal vez el problema es mio, pero claro, no espero que el estar consciente de
ello cambie en algo la realidad, o que la próxima vez todo será diferente porque
"he cambiado". Pero de todos modos siento una gran ansiedad por saber
finalmente que es "eso" que me hace fracasar en aquello que se da de
manera tan natural en la mayoría de mortales.

Puede que sea algo tan arraigado en mi que jamás podré cambiar
pero, al menos al tenerlo en cuenta puede que sea la razón que me falta
para enamorarme de la soledad y aprender a disfrutarla. Porque debo
admitir que esa máscara de "viva la soltería"está empezando a cansarme
ya que estoy viejo para vivir libre y feliz únicamente en la utópica idea de
un mundo ideal que creé en mi cabeza.

Dentro de todo tu evidente des interes, debo acotar que me ayuda a
darme cuenta que al menos debo ser un buen tipo, ya que tanto en esta
como en las anteriores caídas, logré despertar el afecto suficiente para
que cada caida sea suave y al llegar al suelo, simplemente deje un poco de
polvo en mis rodillas, más ninguna herida.
Lo malo es que me han dejado el trabajo sucio a mi, volviendo me mi
propio verdugo lastimando mi ego y mi mente con especulaciones.

Hoy tengo claro lo que busco en quien ocupará un espacio en mi vida
de manera permanente si Dios quiere, o al menos no de manera efímera,
así que no estoy dispuesto a volver al patrón de: "Mejor mal acompañado
que solo" pero así tampoco accederé a convertirme en el consuelo
temporal de alguien que solo me ve como un reto a corto plazo.
Dejaré de taparme los ojos ante lo evidente, aprenderé a esperar sin áncia
y no buscar un alma en cuerpos de porcelana.

Los treinta han sido por demás un año de experiencias y es por ésto que
cada mañana se ha convertido en la oportunidad de un nuevo comienzo.
Desde hoy cierro un cuento que parecía interminable, lleno de capítulos
con un mismo inicio y mismo final.

Hoy empiezo un nuevo libro que espero no llenar de protagonistas sin
ningún papel estelar.