jueves, 13 de diciembre de 2012

Benditas analogías... jaja


Definitivamente el sentir que los pasos de otros, dejan la misma huella que dejan tus pisadas,es una manera buena y sencilla de darte cuenta de tus errores y falencias, lo que no es fácil es encontrarte con la persona, lugar y situación que cumplan con lo necesario para sentir –sinceramente- que puedes proyectarte en ellos. Hoy he culminado tres día de lectura, no podría decir que intensa ya que las obligaciones de la vida cotidiana me impide que lo haga, incluso cuando encuentro una lectura que me apasione como la que comentaré ahora.

Debo primero decir que éste libro sin ninguna razón en especial, siempre llamó mi atención mas mi mal hábito de no darle suficiente tiempo a la lectura continua, pues me hizo tener 3 o 4 intentos fallidos en los que llegué máximo a primer capítulo, pero también lo veo de otra perspectiva, y es que los libros que he leído casi siempre han sido casi a manera de vicio, leyéndolos cada que tenía un momento libre y eso ha sido por la pasión que me han producido. Ésta vez no fue una pasión de un amor platónico, o un viaje soñado, sino que fue la pasión de verme finalmente como soy, en otro tiempo, otras situaciones y otros zapatos, además debí haber vivido todo lo que he vivido para disfrutarlo como lo hice.

Cuando empecé a leer –nuevamente- "El Retrato de Dorian Gray", pues poco a poco fui imaginándome cómo debía sentirse Dorian, ya que aunque muy diferentes nuestra naturaleza humana al fin, nos colocaba en la misma disyuntiva de no entendernos y al mismo tiempo ser herméticos para que nadie nos conozca mejor que nosotros mismos. También pude sentir el cambio de niño bueno a villano, todo por no saber manejar al ego, y me encantó el libro porque de una u otra manera, cada crisis, cada cambio de Dorian es causado por su incapacidad de controlar al ego.

Pero la vida siempre trata de equilibrarnos, y aunque envía muchos “Lord Henry” para alimentar nuestro lado obscuro, pues también envía amigos Basil, y en mi vida siempre tuve la capacidad de alejarlos, sin llegar al extremo de matarlos obviamente, pero nunca creí en la palabra de aliento que me sugería un futuro bueno sin necesidad de ser de tal o cual forma, explotando virtudes innatas en mi, y otras tantas adquiridas en el camino recorrido, y una vez elegido el camino malo, obviamente regresaba de cuando en cuando para ”aprovechar” ese cariño sincero.

Junto a una mala decisión siempre hay un Lord Henry que cree haber vivido todo y realmente lo que desea es vivir a través de otros para así liberar frustraciones y demás complejos propios, claro está que no siento orgullo al decirlo, pero debo admitir que desde muy joven fui imán de amigos de ésta calaña. Pese a eso fueron quienes más confidencias tenían, quienes más risas disfrutaban y mas lágrimas causaban. Pero pese a todo nunca podría poner en duda su amistad, simplemente como dije soy un imán, y por ley de magneto atraía lo que no lograba tener por naturaleza, y eso era malicia, crueldad, desinterés por cualquiera que salga de mi estrecho círculo de amigos.

Es tiempo de nombrar a Sybil, pues si en mi vida también hubo una y fue quien me enseñó a querer más allá de una noche o una copa, fue quien me hizo pensar en un futuro junto a otra persona, caminando juntos, dos corazones jóvenes jugando, planeando, y tal vez en un momento amando. Pero las cosas no funcionaron y es ahora que veo con claridad que si bien quise mucho a “Sybil”, pues me enamoré de la hipotética vida que pude tener junto a ella y gracias a Dios el parecido que encuentro con las dichas y desdichas de Dorian Gray, pues ninguna de ellas es el fatal final que tuvieron algunos de sus personajes. De mi vida Sybil pues si murió, pero para renacer en otra vida mucho mejor, más digna de ella.

Alan creo yo es en mi vida una eterna intermitente, no apoya pero tampoco rechaza el falso hedonismo al que estoy acostumbrado, sé que siempre contaré con él (ella) y sabe que cuenta conmigo, mas en mi caso el tonto miedo de darme cuenta en quien me convertí y sobretodo, quien dejé de ser me hacer pensar que ni Alan es totalmente de mi confianza lo cual me duele, pero ambos guardamos un poco del otro, supongo que cuando el proceso de conocernos llegue al 100%, ambos moriremos de una depresión al saber que mañana no habrá nada nuevo para hablar.

Hetty en mi caso apareció muy temprano, cuando aun creía que disfrutar era la única salida para huir de mis miedos, cuando quise ser cortez aparentando hacer las cosas correctamente, cuando realmente mi motor no fue la moral sino la cobardía. Mi retrato no fue un cuadro, ni siquiera una foto, no sé si se vea mas o menos viejo que yo que sé que es mi alma, y también sé que se está cansando de buscar limpiarse la tierra de los ojos con agua enlodada. Hetty puede o no volver hoy que decidí cambiar, pero en tal caso debo agradecer al señor Oscar Wilde, por haberle puesto letras al reflejo más claro que he podido encontrar de mi gastada alma.

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